Desunión en la CELAC desvela contradicciones de López Obrador

Sin asidero real el afán de liderazgo regional del presidente

Sin asidero real el afán de liderazgo regional del presidente

Álvaro Vázquez Sabino

“En nuestra época de cambios bruscos lo que es más difícil para una dirección revolucionaria es saber en el momento oportuno tomar el pulso a la situación política, percibir su inflexión brusca y cambiar firmemente de rumbo.”  

León Trotsky: La Internacional Comunista después de Lenin: EDICIONES, 1972, pág. 194

Ante Trump, Obrador calló como momia sobre el embargo a Cuba

Cabe recuperar el hecho de que en su visita electoral de Estado que López Obrador hiciera a los Estados Unidos, el 7 de julio de 2020, llamó a Trump, “mi amigo, el presidente Donald Trump”. Temerariamente se desvivió en halagos a él: “en vez de agravios hemos recibido de usted comprensión y respeto”. Pero para nada exigió el levantamiento del embargo de EE.UU. contra Cuba.

Qué busca Obrador con Díaz Canel hablando ante a las fuerzas armadas mexicanas

Inusitadamente, en pleno desfile oficial militar del 16 de septiembre, López Obrador en su discurso encumbró precisamente a Díaz Canel y emplazó a los EE.UU. el cese del embargo económico sobre Cuba. Insólitamente, el presidente cubano tuvo un empoderamiento descomunal jamás imaginado. Pero en el fondo, el que éste hablara de autonomía u opresión de los pueblos, cuando hace apenas dos meses sacó a las fuerzas armadas cubanas a la calle para reprimir a sus ciudadanos que demandaban solución a sus problemas de salud, alimento, trabajo y libertad de expresión y de manifestación, deja ver las cosas en su real dimensión. También se deduce que Obrador y Díaz Canel envían el mensaje de que fuerzas armadas deben reprimir a los que se opongan al statu quo del régimen político, si éste lo considera necesario; diría el clásico “y ya saben lo que pasa, eh, si se portan mal”.   

Una Cumbre que no se ajustó al guion del dueto Obrador-Ebrard

La trascendencia de la Cumbre de la Conferencia de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, quedó acotada al subir a la superficie una serie de aspectos relevantes. El mejor amigo de Obrador, el presidente Alberto Fernández no asistió a la reunión dado el fuerte revés electoral que sufrió su partido en las primarias de Argentina, y que lo hundió en una profunda crisis política. Pero no sólo. Fernández era el actor central a quien Obrador, en su imaginación de que viene una ola de triunfos del progresismo, iba a entregarle la silla pro tempore de la CELAC, para que a su vez el mismo Obrador fuera ungido por aclamación de pie —al otro día del desfile militar del 16 de septiembre—como el gran timonel de esta nueva ola. Todo ello en el marco de un acercamiento económico-político hacia el proto-imperialismo de China, quien forcejea con EE.UU. por la hegemonía económica en América Latina. Entretelones, se supo que el representante de Nicaragua vetó a Alberto Fernández para la presidencia de la CELAC por “traición al alinearse con el imperialismo”.

La realidad latinoamericana no se ajusta a los intereses de Obrador

Otro aspecto clave es que, aparte de Argentina, tampoco asistieron otros países muy importantes por su peso económico y geográfico en el subcontinente, a saber, Brasil —quien de hecho renunció desde el año pasado—, Colombia, y Chile. Así que la Cumbre transcurrió entre dimes y diretes y ausencias que ahondaron la división.

Pero el punto más importante iba a ser el movimiento de los países latinoamericanos y del Caribe de alejamiento y ruptura con la OEA, porque “alejarnos de la OEA para no ser lacayos de nadie” había dicho días atrás López Obrador. La ley de la gravedad hizo su trabajo al no haber más que una mínima masa crítica no sucedió nada: quedó en una propuesta minoritaria, porque ni siquiera Argentina dijo que sí a la propuesta. Y esto es así, porque las ilusiones y los malos cálculos del estado de ánimo político que Obrador hizo de América Latina se esfumaron. Sencillamente porque la mayoría de los países de América Latina y el Caribe aún no quiere romper con la OEA, y porque éstos también entienden que lo que quiere López Obrador es romper con EE.UU. Y todo quedó en un simple acuerdo para sugerirle a la OEA que atienda las necesidades de estos países.

Todo indica que Obrador no es de la izquierda democrática

Un solo hecho histórico que pasó dejó pasar y que pesará en el futuro para mal, y que muestra a un Obrador temeroso, que pudo haber resuelto su carácter contradictorio e inconsecuente: sí, debió exigir el fin del bloqueo a los EE.UU. contra Cuba, e igualmente exigirle a Díaz Canel liberar a los presos políticos y respetar los derechos humanos de los ciudadanos cubanos. Eso es ser verdaderamente un socialista democrático e internacionalista. El espaldarazo de Obrador a Díaz Canel no resuelve las necesidades materiales y espirituales de los cubanos. Pero lo que sí sucedió es que se puso del lado de la poderosa y privilegiada burocracia dorada, del lado de las ideas de que hay que usar a las fuerzas armadas para reprimir a los opositores y a los que piensen diferente. Lo dicho, el declive de Obrador será por la vía autoritaria.

Martes 21 de septiembre de 2021

                                                                                                   

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