EDITORIAL: ¿Por qué fracasó la consulta?

Un «triunfo de la democracia» llamó el presidente López Obrador a la Consulta Popular del 1° de agosto. Lorenzo Córdova, presidente del INE la institución encargada de organizarla también felicitó a los participantes y la consideró un gran éxito.

Pero esta coincidencia de los dos personajes es del todo falsa. En realidad, ambos hicieron todo para que fracasara. AMLO, primer convocante de la Consulta durante sus permanentes campañas presidenciales hizo de la lucha contra la corrupción encarnada por los cinco expresidentes Salinas de Gortari, Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, su principal denuncia política, causa en gran medida que le dio la victoria electoral aplastante de 2018.

Pero electo como presidente e instalado en Palacio Nacional, AMLO cambió por completo y manifestó pública y numerosas veces que no buscaba venganza. Había que perdonarlos. Así en la consulta para conocer la opinión popular sobre la cuestión desvergonzadamente declaró primero que no participaría y como ya es costumbre con sus cambios bruscos declaró que el votaría NO a la pregunta: perdón y no castigo.

Se imponían las normas de complicidad no escrita de los más altos representantes de los aparatos de Estado durante los sexenios de los expresidentes. Junto a AMLO los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los consejeros del INE, senadores y diputados todos ellos vinculados de diferente manera a los gobiernos de los expresidentes actuaron para confundir, desviar y contribuir al fracaso de la consulta. La titubeante actitud de AMLO, el galimatías de la pre-gunta propuesta por la SCJN, el desinterés de los consejeros del INE (Córdova fue nombrado por Peña Nieto, la cuotica situación prevaleciente en Morena todo elló conjugó para que la gran masa de votantes de hace tres años que odian a los expresidentes no se sentían atraídos al contrario rechazaban la situación de la consulta como se les presentaba.

Finalmente el 1° de agosto sólo se presentaron a votar poco más de 6.5 millones que abrumadoramente votaron por el SI, correspondientes al 7% del padrón electoral, muy lejos de las expectativas de los 36 millones de votos necesarios para hacer vinculante el resultado de la misma.

Por supuesto que las facciones burguesas del poder en pugna lograron su objetivo. Es evidente que los aparatos del estado actual que tuvieron como sus jefes a los expresidentes se mantuvieron leales a ellos.

Los 6.5 millones de hombres y mujeres dignos y firmes que se presentaron a votar todos ellos son un caudal invaluable en la lucha contra la impunidad. Para ellos la lección de la consulta es el imperativo de que esta lucha para lograr la victoria se necesita que se unan a ellos los otros millones que por la desconfianza a la farsa en que se convirtió dicha consulta no se presentaron a votar.

Ninguna consulta, ninguna acción, ninguna iniciativa popular dirigida por grupos, partidos y gobiernos burgueses serán verdaderamente democráticos e independientes de los aparatos criminales, engañosos y corruptos. La gran tarea que está ante nosotros en la lucha por la emancipación de los trabajadores y el pueblo oprimido y explotado de México es la necesidad de forjar una organización y una dirección democrática, independiente, feminista, ambientalista y socialista que dirija la real transformación revolucionaria de México.

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