Jorge Boajlil Soto

Este diciembre pandémico salió a la luz la noticia, poco difundida en México, respecto a los mercados especulativos que nos debe hacer pensar y dudar seriamente acerca del futuro que nos espera si los mercados nos arrebatan el agua.

¿Seremos capaces de comprender la gravedad de esta “novedad” que estoy por comentar?

Lo que parecían rumores, se ha convertido en amenaza, desde el lunes 7 de diciembre, el agua ya es considerada un commodity para los especuladores, es decir, un simple producto que se cotiza y se comercia en los mercados de futuros. En California EEUU, se ha pretextado que, por la escasez de agua, ésta deberá entrar a los vaivenes y presiones financieras. Excusa tramposa para convertir a este derecho humano, en una vil mercancía que acaba de ingresar al mercado de futuros de materias primas.

En California, el líquido, al dispararse su precio y duplicarse en un año, se ha metido dentro de un negocio que será cada vez más ambicionado; mediante el recién estrenado índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O) empezaremos a padecer las consecuencias debido a que este indicador servirá de referencia para el mundo, con lo que continuará el proceso global anhelado de usura y encarecimiento de este fluido vital e imprescindible.

De manera tramposa nos quieren marear con los argumentos de que no se trata del agua en sí misma, sino de los permisos para su uso, mienten de igual manera respecto a que la medida permitirá un “uso racional”, mejores “eficiencias” y la “regulación” ante la escasez de este recurso. Incluso, ante tal suceso, las Naciones Unidas y la directora de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez, nos alertan respecto de las consecuencias de trastocar en mercancía este derecho humano que se reconoce universalmente como tal. Cabría y urge preguntarnos ¿qué significan para ellos racionalidad, regulación y eficiencia?

En aquel estado norteamericano el precio de los derechos del agua en el mercado de futuros de varias zonas de su territorio funciona ya desde hace dos años. La cotización actual del bien es de 486 dólares por acre pie, lo que equivale a unos 1,4 millones de litros. ¿nos dicen algo sobre nuestro porvenir tales cantidades iniciales sometidas a los vaivenes bursátiles?

El mercado de futuros se basa en la negociación de un bien en una fecha futura. Como ocurre también con artículos básicos, como los jitomates que se producen de manera casi esclavizada en San Quintín, Baja California, en nuestro país. Estamos pues ante los embates de los multimillonarios usureros frente a aspectos tan importantes para la vida humana como lo son alimentos, los recursos hídricos y, por ende, el medio ambiente, así como ante la carestía, malabares y ocultamiento de todo lo que tocan estos corredores bursátiles de los mercados de las ilusiones.

Pero, como nos dice Yago Álvarez Barba en una publicación de la UAM Cuajimalpa: esa defensa del mercado de futuros del H2O hace aguas por todas partes si vemos lo que ha ocurrido en otras ocasiones con los productos que se han postrado a los pies de los especuladores. Uno de los ejemplos más recientes y devastadores fue el incremento de los precios de alimentos básicos durante la crisis financiera de 2008.

La FAO, también nos afirma que el 98% de los contratos de futuros nunca llegan a materializarse, son puras herramientas de especulación, advierte.

Otro de los muchos ejemplos es el del aceite de palma, según explica la periodista e investigadora Laura Villadiego, del proyecto Carro de Combate. “Se calcula que en la Bolsa de Malasia se intercambia cada tonelada de aceite de palma producida unas cinco veces antes de llegar a su comprador final.

Los contraargumentos financieros y económicos a esta realidad voraz del capitalismo especulador no podría enumerarlos todos en este editorial.

Que el agua esté a la merced de los mercados financierizados y de especulación comercial significa, que por tratarse de un bien escaso su precio sólo subirá dejando de lado y excluyendo a millones de personas. Luís Flores, especialista en mercados bursátiles e integrante de Ecologistas en Acción es contundente, indica que “se marca con ello una tendencia muy preocupante”. No olvidemos que estos señores siempre están en busca de inversiones seguras ¿Y la salud y derechos de todos? simplemente no les interesan.

La escasez hídrica y el llamado estrés hídrico van a ser más intensos en determinadas zonas del planeta tan sólo en 20 años. ¿A quiénes conviene y cómo le conviene ello a las bolsas?

Un dato más, según Naciones Unidas 2.000 millones de personas viven en países con graves problemas de acceso al agua y México no tiene los recursos hídricos de esos pocos países como Canadá. ¿Entonces qué futuro nos aguarda cuando las bolsas mundiales sometan a la mexicana respecto al agua?

Los conflictos por este recurso hídrico que han ocurrido en Romita, Guanajuato, en Jalisco, junto las disputas entre ambos estados, así como las sublevaciones de la población que defiende y lucha por el agua en Mexicali y Chihuahua son sólo muestras de como el manejo perverso de este líquido puede dividirnos y hasta donde pueden crecer los problemas y los daños ambientales, sociales, económicos para el grueso de los mexicanos.

Las intenciones de privatizar este recurso no son novedosas, veamos cómo se maneja ya en los municipios y sus juntas de agua potable, “Los modernizadores” especuladores han estado preparando tal ola privatizadora desde los 80´s y nos han aventajado en esa su ambición, el problema es que cada vez avanzan más la voracidad, la deshumanización y el ataque a la naturaleza por parte de los mercados de capitales y nosotros, ¿Cuándo nosotros haremos o diremos algo?

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