Evaluación de la respuesta de México al COVID-19

A mediados del pasado mes de abril de 2021, el Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) publicó un informe titulado La respuesta de México al COVID-19: Estudio de Caso, mismo que se encuentra disponible tanto en inglés1 como en castellano.

Sobre el informe de la Universidad de California en San Francisco

Por Jaime González

A mediados del pasado mes de abril de 2021, el Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) publicó un informe titulado La respuesta de México al COVID-19: Estudio de Caso, mismo que se encuentra disponible tanto en inglés1 como en castellano.2 Hay tres razones principales por las cuales este informe resulta de enorme importancia, tanto para quienes seguimos seriamente el desempeño y los resultados del gobierno de México, así como para toda persona interesada en el desarrollo, los efectos y las lecciones que debemos extraer de la pandemia de COVID-19:

  1. La primera de estas razones es que fue producido por un equipo de investigación liderado por Jaime Sepúlveda, uno de los expertos mexicanos más reconocidos en enfermedades virales, epidemiología y salud pública.3 Sepúlveda reside actualmente en San Francisco, California, donde dirige el Instituto que realizó el Estudio de Caso. En el Prefacio –cuyo autor es el mismo Sepúlveda– se menciona que varios miembros del Instituto y de instituciones asociadas en México han estado trabajando en COVID-19 desde los primeros días de la pandemia. Los capítulos que componen el resto del documento, elaborados por el equipo de trabajo, no dejan lugar a dudas sobre el hecho de que fueron escritos por un grupo de personas expertas.
  2. La segunda es que su elaboración fue encargada por el Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia, el cual a su vez fue comisionado en mayo del 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar una evaluación de la respuesta global ante la pandemia.4 En otras palabras, el informe forma parte de un esfuerzo internacional que busca extraer las lecciones que debemos aprender de la pandemia, así como proponer los lineamientos necesarios para evitar la repetición de errores. El Panel Independiente ha puesto énfasis en que la OMS y los países participantes deben estar preparados cuando se presenten nuevas amenazas pandémicas.
  3. La tercera es que se trata de una evaluación que cubre una amplia gama de aspectos de la respuesta y el manejo de la pandemia por parte del actual gobierno de México. Como veremos más adelante, se trata de una evaluación sumamente crítica, tal como señala Sepúlveda de manera tajante en el Prefacio: “un liderazgo deficiente e instituciones debilitadas son, obviamente, una mala combinación; desafortunadamente, México es un ejemplo de ello” (pág. 6 en la versión en castellano, que es a la que nos seguiremos refiriendo de aquí en adelante).

El informe advierte que “no es una racionalización de las decisiones gubernamentales o del innegable y devastador impacto de la pandemia en México, ni una diatriba política” (pág. 11). Quien guste revisarlo descubrirá que los hechos en los que se fundamentan las conclusiones han sido recopilados con el cuidado y el rigor que merece una obra científica; obra que, en este caso, está escrita para una audiencia muy amplia, y no sólo para quienes tengan conocimientos de medicina o de epidemiología. 

Resultaría imposible hacer aquí una reseña de todos los temas y conclusiones importantes contenidas en las poco más de 120 páginas del informe, por lo cual el presente artículo sólo abarca algunos aspectos que a juicio del autor son cruciales.

El desempeño del gobierno mexicano, uno de los peores

El primer capítulo abre con una historia dramática, relatada por una doctora en un hospital de la Ciudad de México, historia que sintetiza y ejemplifica la tragedia sufrida por cientos de miles de familias, así como las condiciones extremas en las que personal de salud ha venido atendiendo a los pacientes: altas tasas de transmisión al interior de las familias, una gran parte de las cuales vive en condiciones de hacinamiento; las difíciles decisiones que buena parte de la población tuvo que afrontar entre seguir las medidas para conservar la salud, y sus necesidades económicas; pruebas escasas y tardías; temor a acudir a los hospitales debido a los riesgos de contagio; una campaña gubernamental muy preocupada por mantener las apariencias y promover una política partidista; un sistema de salud de por sí sobrecargado; dificultades para encontrar camas en los hospitales, mismos que quedaron rebasados en momentos críticos de la pandemia, cuando la información oficial insistía en que sí había camas disponibles; lanzar a personal médico y hospitalario a responder a la emergencia sin proporcionar la capacitación y el equipo de protección adecuados; extraordinaria angustia emocional entre profesionales de la salud (pág. 10; consúltese también la página 34).

La pandemia, en números

El primero de julio del presente año, 2021, en su discurso con motivo de la conmemoración de su triunfo en las elecciones presidenciales de 2018, López Obrador mencionó que México “no está colocado, ni en América ni en el resto del mundo, en los primeros lugares en mortalidad por COVID.”5 Este discurso fue pronunciado poco más de dos meses y medio después de la publicación del informe que venimos tratando, pero ejemplifica muy bien la preocupación del gobierno mexicano por mantener las apariencias y promover una política partidista. Comparemos lo dicho por AMLO con las cifras recabadas en el informe:

  • Con un aberrante 9%, México tiene el primer lugar mundial en tasa de letalidad de la pandemia. Esta tasa se obtiene como resultado de dividir el número de muertes por COVID-19 entre el número de casos confirmados (pág. 19).

Cabe mencionar que Perú tiene un lejano segundo lugar, con 3.5%. En Alemania y el Reino Unido, la tasa fue del 2.9%, y en los EUA del 1.8%.

Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que el número de pruebas para detectar COVID-19 entre la población mexicana ha sido relativamente bajo, lo cual significa que la cantidad de casos confirmados es relativamente menor a la de otros países. Muchos casos de contagio o enfermedad por COVID-19 en México no han sido detectados, ni mucho menos contabilizados. Si se hubieran realizado pruebas a una escala mucho más amplia, tal como recomendó la OMS, la cantidad de casos confirmados sería mucho mayor, y la tasa de letalidad sería menor. Aún así, los autores del informe estiman que la mencionada tasa seguiría siendo relativamente alta.

  • México tiene el cuarto lugar mundial en cantidad de muertes confirmadas por COVID-19, con 238,216 hasta el momento de escribir el presente artículo.6
  • En números relativos, con 151 muertes confirmadas por cada millón de habitantes, México alcanza el séptimo lugar mundial (pág. 19). Es casi seguro que AMLO se esté refiriendo a esta cantidad cuanto habla de “mortalidad por COVID”, aunque su aseveración suena muy poco sólida debido a que la comparación se realiza con más de cien países: tener el séptimo lugar –y no el primero, segundo o tercero– no es motivo para alardear.
  • Con un 42.9% de exceso de mortalidad, México ocupa el cuarto lugar mundial dentro de una muestra de países representados en la gráfica que aparece en la página 23 del informe. En contraste con México, el promedio de exceso de mortalidad para todos los países de la gráfica es del 17.3%. Los autores del informe estiman que si México hubiera tenido un exceso de mortalidad cercano a dicho 17.3% se hubieran evitado alrededor de 190,000 muertes –para todas las causas– en 2020.
  • El exceso de mortalidad fue calculado mediante obtener el total de muertes –también para todas las causas– en 2020, y luego restarle las muertes esperadas para el mismo año; es decir, que estaríamos restando la cantidad de personas que se estima que hubieran muerto si no se hubiera presentado la pandemia. Esta cantidad de muertes esperadas se calcula en base al promedio de muertes para 2018-2019. Se estima que el 70% del exceso de mortalidad en México está asociado, directa o indirectamente, a la pandemia.
  • En el continente americano, México tiene el ignominioso primer lugar en cuanto a trabajadores de salud muertos por COVID-19, con un total -–hasta enero del presente año–- de 2,995 (p. 34). 

Impactos socioeconómicos de la pandemia

Un aspecto que llama mucho la atención en el informe es su preocupación por los impactos socioeconómicos y de género en la pandemia. Entre otros estudios muy relevantes, cita una encuesta del INEGI realizada en abril del 2020 que reveló que el 46% de la población trabajadora y el 65% de los hogares habían sufrido pérdidas en sus ingresos. Sólo el 5% de los encuestados informó haber recibido apoyo del gobierno durante la pandemia. También, de acuerdo a un estudio realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), la cantidad de personas trabajadoras que no alcanzan a pagar una canasta básica de alimentos pasó de 47 millones (37% de la población) a fines del 2019, a 58.7 millones en junio del 2020. Para diciembre del 2020, cuando la economía había comenzado a recuperarse, todavía había 51.3 millones de personas trabajadoras en situación de pobreza laboral, que es como se le conoce a la mencionada incapacidad para adquirir una canasta básica. Para el cuarto trimestre del 2020, la pobreza extrema creció del 7% al 13% de la población (pág. 30).

La pandemia se ha ensañado con los más pobres. En general, a un mayor pobreza corresponde una mayor tasa de letalidad, la cual pasa desde el 11.6% para el segmento con un grado de pobreza menor, hasta el 23.5% para el segmento que se encuentra en el tercer lugar de pobreza. De ahí baja al 19.3% en los casos de mayor marginación (p. 27). Debemos tomar en cuenta que la tasa de letalidad a nivel nacional de 9% (sin ajustarla conforme a la cantidad de pruebas realizadas) es de por sí escandalosa, y se puede observar que dicha tasa es todavía mayor para los sectores con mayor grado de pobreza.

Violencia de género y pandemia

El informe señala que, paralelamente a la pandemia, se presentó otra crisis de salud en México: el incremento en la violencia hacia las mujeres y en el número de casos de feminicidio (pág. 32). El aislamiento durante la pandemia ha afectado especialmente a las mujeres que sufren de abuso doméstico, ya que ha disminuido las oportunidades de contacto con las redes de apoyo social. Asimismo, ha exacerbado la desigualdad en la carga de trabajo para el cuidado de los niños, ancianos y enfermos, así como en otros aspectos del trabajo en el hogar.

La realidad es muy distinta a lo que AMLO afirma cuando dice que “vamos nosotros a continuar defendiendo, protegiendo a las mujeres”7. Varios programas e instituciones dedicados a atender la violencia de género –como el Instituto Nacional de la Mujer, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas– han sufrido recortes y falta de atención por parte del gobierno. Todo lo anterior se vio reflejado en que el número de llamadas a la línea de atención de emergencia para las mujeres (LineaMujeres) haya registrado al cierre de mayo un incremento del 97%, en comparación con el mismo mes del año anterior. A su vez, los feminicidios aumentaron en 7.7% en el periodo de enero a junio del mismo 2020.

Primera conclusión

La primera conclusión del Capítulo 1 del informe es demoledora: “Los datos muestran que México fracasó en su respuesta a la pandemia en relación con países comparables” (pág. 36). Algunos de los aspectos más importantes de las demás conclusiones han sido tratadas en lo que va del presente artículo, y desafortunadamente no sería práctico intentar resumir las demás conclusiones, mismas que no hemos comentado. Para quienes estén interesados, es muy recomendable leer la versión completa del informe, que puede ser descargada de manera libre y gratuita desde la dirección que se encuentra en la sección de referencias, al final del artículo.

Un sistema de salud en estado deplorable

En el capítulo 2, el informe analiza el estado del sistema de salud pública en México. El tema ya ha sido tratado en el artículo “Pandemia y crisis hospitalaria” en el número de Julio del 2020 de Unidad Socialista, aunque de manera por demás modesta en comparación con el informe del Instituto de Ciencias de la Salud Global de la UCSF. Dicho informe confirma que el sistema público de salud padece de una carencia crónica en cuanto a financiamiento: “Con apenas un 5.5% del PIB en 2018, los gastos en salud han sido insuficientes para responder a las necesidades de una población que envejece con una alta prevalencia de enfermedades crónicas, así como mayores expectativas de acceso a una atención de calidad” (pág. 43). Como resultado, México cuenta con pocos hospitales y centros de salud, muchos de los cuales están mal equipados y sin personal suficiente. Los problemas que de por sí arrastraba el sistema de salud se vieron seriamente amplificados durante los momentos más críticos de la pandemia, como lo ejemplifica el hecho que muchos enfermos de COVID-19 murieron en sus casas, ya sea por la saturación de los hospitales o por el temor de sus familiares a enfrentar las condiciones que se vivieron en los centros públicos de atención.

El papel central del gobierno y del liderazgo

El informe dedica todo un capítulo al meollo del problema: el papel central que tienen las instituciones de gobierno y el Presidente de la República, su líder indiscutible. El informe detecta serias deficiencias y errores en el manejo de la pandemia (pág. 54); entre otros:

  • Excesiva concentración de la autoridad y capacidad para tomar decisiones.
  • Insuficiente deliberación de las decisiones y marginación de los órganos colegiados relevantes, en particular del Consejo de Salubridad General. Este último está señalado en la Constitución como el máximo órgano responsable de la política y de la toma de decisiones en emergencias sanitarias; sin embargo, durante la pandemia ha jugado sólo un papel secundario. Quienes realmente han conducido la política y la toma de decisiones han sido AMLO y el subsecretario Hugo López-Gatell.
  • El gobierno basó sus proyecciones y decisiones en diversos supuestos que probaron estar equivocados. Pero tanto AMLO como López-Gatell evitaron reconocer su responsabilidad por los errores cometidos, y nunca plantearon la necesidad de corregir el rumbo.
  • La política de salud pública no tomó en cuenta evidencia científica, especialmente en lo que respecta a medidas para prevenir y detectar los contagios. Los casos más evidentes fueron el menosprecio de AMLO por los cubrebocas como medio para disminuir la transmisión del virus SARS-Cov-2, así como de las pruebas para detección y rastreo de casos de personas infectadas.

Otro ejemplo de desdén hacia la opinión científica fue la afirmación por parte de AMLO el 4 de marzo del 2020: “Hay quien dice que por lo de coronavirus no hay que abrazarse. Pero hay que abrazarse, no pasa nada.”8

  • Otro problema importante fue el sesgo político que se dio –especialmente por parte de AMLO– a diversos aspectos técnicos. Una de las manifestaciones de este sesgo fueron los constantes choques públicos con gobernadores que no pertenecían al partido del presidente. 

Conclusiones y recomendaciones

El informe discute con cierto grado de detalle otros temas de gran importancia para una emergencia epidemiológica, como son la comunicación con la población, la preparación de la respuesta de los organismos de salud pública y el apoyo financiero a diversos sectores económicos y de la población. Ojalá y surjan oportunidades para poder tratar sobre éstos en futuros artículos. Por el momento, es necesario pasar a las conclusiones que se presentan en el último capítulo. Dichas conclusiones se desprenden directamente de la evidencia recopilada por el Instituto de Ciencias de la Salud Global en los capítulos anteriores, y representan el meollo de lo que solicitó la OMS para la elaboración del informe. Veamos algunas de las recomendaciones clave más importantes, y que son muy relevantes para el presente crecimiento del número de casos de COVID-19 en México:

  • El gobierno federal debe cambiar rápidamente hacia un modelo colaborativo que supere las fallas y problemas ocasionados por la actual práctica de excesiva centralización en la toma de decisiones. El papel que la Constitución otorga al Consejo de Salubridad General debe ser restaurado, para dar paso a una amplia colaboración con las comunidades científicas y de salud, así como con instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil (pág. 117).
  • Reconstruir los canales de comunicación “permanente y despartidizada entre todas las autoridades sanitarias nacionales y estatales” (pág. 118).
  • Separar los mensajes de salud pública de los mensajes de comunicación política.
  • Reasignar los recursos presupuestales necesarios “para aumentar el gasto en las medidas de apoyo social y de salud” (pág. 119).
  • Lanzar un programa nacional de pruebas para detectar casos de contagio de COVID-19 (pág. 120).
  • “Fortalecer la red nacional de laboratorios de salud pública para la vigilancia viral” (pág. 121).
  • Incrementar substancialmente la inversión pública en salud (pág. 122).
  • En el control de la pandemia, se debe establecer una clara prioridad política a favor de los pobres (pág. 125).

Como autor del presente artículo, deseo aclarar que el tono positivo que he usado para reseñar el informe no significa un total acuerdo con todas y cada una de las partes de su contenido, sino un reconocimiento al valor del trabajo realizado por el equipo del Instituto de Ciencias de la Salud Global. Cualquier iniciativa de propuesta o de acción ante la actual pandemia, o bien ante una nueva amenaza epidémica en el futuro deberá tomar en cuenta la riqueza de información y conocimientos que nos han brindado.

A las recomendaciones clave del informe se debería añadir la necesidad de otorgar un peso fundamental al personal médico y hospitalario en el esquema colaborativo y participativo que propone el informe. Asimismo, se debe crear una gran iniciativa de comunicación y trabajo en común con la población de los barrios y zonas populares, así como con quienes laboran en la economía informal –especialmente en los mercados– porque pueden jugar un papel muy importante en el actual rebrote de la pandemia.

Referencias

1 Sánchez-Talanquer, M., González-Pier, Sepúlveda, J., Abascal-Miguel, L., Fieldhouse, J., del Río, C., & Gallalee, S. (2021). Mexico’s Response to Covid-19: A Case Study. UCSF Institute for Global Health Sciences.

https://globalhealthsciences.ucsf.edu/news/mexicos-response-covid-19-case-study

2 Sánchez-Talanquer, et al. (2021). La respuesta de México al COVID-19: Estudio de caso. UCSF Institute for Global Health Sciences.

https://globalhealthsciences.ucsf.edu/sites/globalhealthsciences.ucsf.edu/files/la_respuesta_de_mexico_al_covid_esp.pdf

3 Jaime Sepulveda, MD, DSc, MPH. UCSF Profiles. https://profiles.ucsf.edu/jaime.sepulveda  

4 Johnson Sirleaf, E., & Clark, H. (2021). Report of the Independent Panel for Pandemic Preparedness and Response: making COVID-19 the last pandemic. The Lancet. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)01095-3  

5 López Obrador, A. M. (2021, Jul. 1). Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador durante la conmemoración del 3er año del triunfo histórico democrático. https://lopezobrador.org.mx/2021/07/01/discurso-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-durante-la-conmemoracion-del-3er-ano-del-triunfo-historico-democratico/   

6 Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Johns Hopkins, https://coronavirus.jhu.edu/map.html

7 López Obrador, A. M. (2020, May. 15). Versión estenográfica de la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador. https://presidente.gob.mx/15-05-20-version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador/  

8 Pedro Domíngez (2020, Mar. 4). Pese a coronavirus, AMLO pide abrazos para evitar pleitos. Milenio.

https://www.milenio.com/politica/amlo-pide-abrazarse-pese-a-coronavirus

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