Impunidad ante asesinatos de periodistas y ambientalistas: Cauda de terror ahoga la libertad de expresión

Por Álvaro Vázquez Sabino

“La posteridad de Marx está aún muy lejos de haberse agotado; es posible que en América Latina esté apenas comenzando”.
Enrique Dussel El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana p.9

Introducción
Si ustedes se pasan, pues ya saben ¿no?, lo que sucede ¿no?: Andrés Manuel López Obrador


Después de todo, ningún régimen recién subido al poder piensa para nada dejarlo o perderlo por ninguna razón. Y desde ese instante, precisamente, a eso se avoca y justifica que todas las instituciones y poder estatal sean puestos al servicio de este fin, sin importar los medios. Y uno de los más apreciados es el espionaje del opositor, del contrario, del diferente y de lo que no se comprende y le provoca inquietud al gobierno de López Obrador.

El espionaje como mecanismo estatal

Una guerra fallida donde el ejército, la marina y la Guardia Nacional contra el crimen organizado no han logrado reducir la espiral de violencia en nuestro país. Esta se extiende a todos los poros de la sociedad. En especial al ámbito de los periodistas, activistas de derechos humanos y ambientalistas. Es evidente que el régimen emplea los mismos instrumentos que sus antecesores para espiar especialmente a la oposición, pero también a los más críticos trabajadores de la prensa y activistas defensores del ambiente y los derechos humanos.
Cuando el régimen de López Obrador mediante estos mecanismos estatales obtiene información con el fin de implementar un control sobre los
medios de información, sobre los activistas de los derechos humanos, de los derechos de justicia y democracia ambiental es porque lo considera necesario e indispensable, pero en ese preciso momento ya no tienen el mismo valor para él la democracia, los derechos humanos y laborales, los ambientales o de género, o los que haya firmado ante notario público, y los suple por demagogia. Ahora todo se circunscribe a controlar los medios de comunicación y en remover los obstáculos que surjan en el camino. En otras palabras, la máxima razón de Estado es el imperio de detectar todo lo que crítica, organiza, informa o presiona al régimen. Todo ello, con el afán de implementar una respuesta rápida y efectiva en desacreditar, desactivar todo lo que según él erosiona su inconmensurable poder.

Sigue el asesinato de periodistas y ambientalistas

Mucho menos puede creerse que a este régimen le interesen las relaciones económicas claras y transparentes; o incursionar en la compleja situación de la división internacional del trabajo, tan importante para cualquier gobierno democrático. Así pues, ante la falta de una conciencia y previsión humanas, salta a la superficie, en un contexto imparable de violencia, el estremecedor caso de los trabajadores de la información y de los defensores del ambiente asesinados en este gobierno.
La interdependencia en las ideas, los planes, el trabajo de los ciudadanos, los grupos, las clases, las fracciones de clase se realizan de manera permanente y caótica y quedan fuera del control de alguien en especial. Incluso, la mayoría tiene la esperanza de que tales relaciones se regularizarán en algún momento por sí mismas. Y, sin embargo, y por la razón anterior, el trabajo de informar críticamente en los medios y el de la defensa del ambiente han quedado desde el principio de su gobierno bajo el foco estatal.

Los puertos como clave del quehacer narco-geopolítico

El reciente y exitoso ensayo de narco-geopolítica de este régimen en los estados litorales conlleva consecuencias concretas. Una de ellas es la consolidación regional y nacional y la diversificación económica y financiera del crimen organizado, principalmente desde los puertos en Chiapas, Oaxaca y Guerrero hasta Puerto del Carmen, Campeche y Tampico, Tamaulipas, así como desde Lázaro Cárdenas, Colima y Mazatlán hasta La Paz, Baja California Sur. En todos estos puertos el narco tuvo una actuación decisiva a favor de Morena en varios lugares no sólo en la votación sino en la designación de los candidatos.

Entre los asesinados se encuentran indígenas y campesinos que son activistas de derechos humanos y ambientalistas. Y es precisamente en los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca destacan entre muchos otros estados por este fenómeno.

Entre los estados litorales del pacífico destacan por los asesinatos de periodistas, como Abraham Mendoza en Michoacán, Ricardo López –45 en total a 31 meses de Obrador, casi el total en todo el sexenio de Peña Nieto– en Sonora, etc. Algunas investigaciones contabilizan 56 activistas de derechos humanos y ambientalistas hasta este momento. Sin embargo, todo indica que esta cifra se queda corta, pues tan sólo Oaxaca suma 24 activistas asesinados; mientras el colectivo Semillas de Dignidad y Lucha registra 45 defensores del ambiente y activistas de derechos humanos, entre los que hay 11 oaxaqueños. Los activistas caídos van desde defensores del agua y la tierra y contra el proyecto de muerte de la termoeléctrica en Huexca del Proyecto Integral Morelos, Samir Flores, Luis Urbano Domínguez integrante del pueblo Yaqui en Sonora, el activista de derechos humanos Simón Pedro Pérez en Chiapas, el integrante del Colectivo Coca Gómez y de Fidel Heras Cruz defensor del Río Verde, ambos en Oaxaca, la activista trans Aline Sánchez en Edomex, el ambientalista Adán Vez Lira en Veracruz, defensor de los bosques Antonio Montes Enríquez en Chihuahua, Arnulfo Cerón defensor de derechos humanos en Guerrero, y la lista es interminable y aumenta día a día.

Por otra parte, tan grave es la situación que hace un año 17 organizaciones de periodistas analizaron en las redes sociales el terror en todo el país en que están inmersos los periodistas mexicanos para realizar su trabajo profesional. Sobre todo, en las radios comunitarias, periódicos de municipios y regiones más pobres. Más de 100 periodistas asesinados en todo el país. Ya el colectivo Reporteras en Guardia registraba hace dos años los nombres de 10 comunicadores asesinados, algunos entre estos, Omar Camacho en Sinaloa, Santiago Barroso y Reynaldo López en Sonora, Jesús Ramos en Tabasco, Rafael Murúa en Baja California Sur, Diego García en Edomex, Jesús Márquez en Nayarit.

Tenemos también a Arturo Alva de multimedios en Chihuahua, el periodista Jesús Ramos Rodríguez en Tabasco. El asesinato de Javier Valdez en Sinaloa, de Miroslava Breach asesinada en 2017 en Chihuahua, el director de El Observatorio del Sur Nevith Condés Jaramillo en Edomex, Edgar Alberto Nava López director de La Verdad en Guerrero, Celestino Ruíz Vázquez de El Gráfico en Veracruz, Rogelio Barragán del medio digital
Guerrero al Instante en Guerrero asesinado en Morelos, agresión al periódico el Monitor del Parral en Chihuahua, el reportero de Ocurrió Aquí en Quintana Roo, Francisco Romero, el comunicador de radio El Cafetal Telésforo Santiago en Oaxaca, el periodista Juan Nelcio Espinoza Menera en Coahuila, el director general de la página P.M. Noticia en FaceBook Pablo Morrugares Barraguirre en Guerrero en 2016, y la lista sigue abierta y
crece día a día. Cierro entonces con un homenaje a la memoria de todos ellos por la dificultad material de recabar todos los casos desde amenazas, agresiones verbales y armadas, desapariciones, homicidios.

Además, ante la desafortunada frase de López Obrador a los periodistas: “Si ustedes se pasan, pues ya saben ¿no?, lo que sucede ¿no?”, cabe recordar la validez de la respuesta del integrante de Artículo 19 , Sebastián Salamanca: “El mensaje que está dando el presidente es una autorización y una instigación para realizar cualquier ataque u hostigamiento contra los periodistas”.

Una diferencia singular de enorme importancia

En fin, el presidente sigue en su interminable laberinto de demagogia de que su deber es dictar cómo deben actuar y que deben informar los
periodistas y si no es posible que reciban un castigo del pueblo. Pero para nosotros los socialistas, la lucha ejemplar de más de un año de
huelga de SutNOTIMEX es un gran paso y ejemplo en las reivindicaciones a ejercer la libertad de expresión en beneficio de los mexicanos. Después de todo, estos trabajadores y activistas forman parte de la clase trabajadora y de su unidad con los sectores populares en una lucha que ya ha iniciado por su independencia del Estado, sus partidos y la clase poseedora. Y desde la base de sus sindicatos las y los trabajadores deben de luchar por construir su propio partido de la clase trabajadora y sus aliados naturales populares.


25 julio 2021

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