Adam Shils

International Socialism Project, 3-1-2021

Traducción de Correspondencia de Prensa, 6-1-2020

¿De qué manera afecta el actual rebrote del virus a la población de los EE.UU. y en particular a la clase trabajadora? El impacto de la pandemia se puede resumir en los siguientes puntos.

En primer lugar, la enfermedad sigue extendiéndose, con la cifra exorbitante de 3.628 personas fallecidas sólo el día 29 de diciembre. El número total de muertes supera las 339.000. Los efectos de las vacunas tardarán algún tiempo en sentirse, sobre todo teniendo en cuenta que el suministro de la misma está muy por debajo de las proyecciones. Se prevé un aumento de las infecciones después de las fiestas de fin de año. La nueva cepa «británica», con mayor peligro de contagio, es motivo de preocupación. En general, la sombra del virus se cierne aún sobre el país.

En segundo lugar, cada día cientos de miles de trabajadores van a sus lugares de trabajo, en los que el peligro de contagio es elevado. Esto se debe tanto a que la interacción con el público es inevitable, por ejemplo en el transporte público o en las tiendas de alimentos, pero también es el caso en las industrias en las que la dirección no ha tomado las medidas de seguridad necesarias, como en el caso de la industria frigorífica, más precisamente en el empaquetado de la carne.

En tercer lugar, una cantidad importante de trabajadores son despedidos en empresas cerradas temporalmente debido a la pandemia. En los restaurantes, la industria hotelera y del entretenimiento, se suceden las oleadas de despidos. Disney es un ejemplo simbólico de esto.

En cuarto lugar, muchos empleos van a desaparecer definitivamente y no se trata solamente de las pequeñas empresas que han dado quiebra. El capital utiliza la pandemia para reorganizarse. Las recesiones permiten que el capital ponga a los capitalistas más débiles contra la pared, mientras que los rivales más fuertes y más rentables pasan al primer plano. Este proceso permite que el fuerte sobreviva y elimina a aquellos cuyas tasas de ganancia son bajas. El virus configura la recomposición actual del capital. Un reciente artículo del Financial Times lo dijo claramente: «El Goliat estadounidense aplastó a David en el 2020 con una recuperación en forma de K [recuperación a ritmos, tiempos o magnitudes diferentes]: Los titanes, desde Starbucks a Mondelez, aumentan su influencia mientras que los rivales más pequeños, las marcas más importantes o las finanzas más robustas deben curarse las heridas». (30-12-2020) Las cicatrices de hoy van a tener serias consecuencias para la clase trabajadora en el futuro. Y las empresas más grandes hicieron bien su trabajo durante la crisis. Algunas de ellas obtuvieron buenos resultados durante la pandemia. Un reciente análisis del Washington Post encontró que «45 de las 50 mayores empresas de EE.UU. obtuvieron beneficios desde el mes de marzo. La mayoría de las empresas redujeron el personal y repartieron la mayor parte de los beneficios a sus accionistas».

Cinco, incluso los trabajadores que reciben el subsidio de desempleo siguen expuestos al peligro. El proyecto de ley de incentivos recientemente aprobado les da a los trabajadores 300 dólares por semana, además de las diversas ayudas brindadas por los estados. Pero esto va a durar solamente once semanas. Después de la amenaza de Trump, el que se negó a firmar un paquete de ayuda de 2.000 dólares, terminó firmando un proyecto de ley que otorga sólo 600 dólares. El punto principal es que estos paliativos no son lo suficientemente elevados, su duración en el tiempo es limitada y los trámites para solicitarlos son muy engorrosos.

Seis, hay pocas cosas más angustiantes que el miedo a perder la casa. Se estima que doce millones de personas corren riesgo de desalojo si no hay moratorias. La nueva moratoria federal está programada para expirar el 31 de enero. El absurdo y la enfermedad del capitalismo estadounidense contemporáneo fue capturado por el titular del sitio web de WBOC en Maryland: ¡»Las órdenes de ‘quedarse en casa’ son difíciles ante el desalojo»!

Siete, el teletrabajo implica una gran presión para los padres. No sólo existe la dificultad de trabajar y ocuparse de los niños al mismo tiempo, sino que también está el problema de que los niños permanecen en línea, realizando actividades que los padres no pueden acompañar ni vigilar. Cualquier padre o niño que recuerde las frecuentes discusiones nocturnas sobre los deberes puede imaginarse lo que significa ese tipo de discusiones durante todo el día.

Ocho, el daño psicológico de la pandemia es obvio. El primer factor es la preocupación ante la posibilidad de contraer la enfermedad y eventualmente morir. El segundo componente es la ansiedad causada por los problemas económicos ocasionados por la pandemia. Por último, estos componentes se combinan con la obligación de estar en casa durante semanas y meses. Las cuatro paredes comienzan a resultar estrechas. Se ha registrado un aumento de la violencia doméstica.

Nueve, el racismo fundamental e intrínseco de la sociedad estadounidense ha salido a la luz durante la crisis sanitaria. La última indicación de esto son las cifras de desempleo del tercer trimestre, con el 7,9% para los blancos, el 11,2% para los latinos y el 13,2% para los negros. La tasa de hospitalización a causa del Covid es 4,7 veces mayor para los negros que para los blancos. La mortalidad de los negros debida al Covid es el doble que la de los blancos. Las grandes anomalías en la gestión de la salud pública son conocidas de todos.

Diez, cualquiera que haya visto las noticias en la televisión durante los últimos meses habrá visto las imágenes del hacinamiento en los hospitales: pacientes en camillas en los pasillos, enfermos amontonados en pequeñas habitaciones, y médicos y enfermeras trabajando con horarios insoportables. Hoy en día, el sur de California es el epicentro de este problema. Mañana, será en otro lugar. Hay un real peligro de que los diferentes sistemas hospitalarios se vean desbordados cuando el Covid alcance picos locales particularmente agudos.

Once, desde hace meses la atención se ha centrado en el desarrollo de la vacuna. De esta manera, podríamos pensar que las autoridades médicas han tenido mucho tiempo para preparar un programa de vacunación amplio y rápido. Pero no es así. Hasta ahora sólo tres millones de personas han sido vacunadas en los EE.UU., el 15% del objetivo inicial. Yahoo News escribió que, «por ahora, la distribución se viene haciendo con cuentagotas».

Las razones de esta lentitud son evidentes. La gran avaricia y la competencia entre las grandes empresas, el agotamiento del sistema sanitario de los EE.UU., la enorme incompetencia de la administración Trump y la falta de un plan nacional de salud centralizado, que se han combinado para crear la situación actual.

Doce, la inseguridad alimentaria ha aumentado rápidamente como consecuencia de la situación sanitaria actual. Las imágenes de grandes filas de vehículos en los lugares de distribución de paquetes de comida son tan impresionantes como las de los pasillos de los hospitales repletos de pacientes en camillas. La organización Feeding America estima que 50 millones de estadounidenses se van a encontrar en situación de inseguridad alimentaria este año, lo que supone un fuerte aumento con respecto a las cifras de años anteriores.

Trece, los ahorros son una red de seguridad para muchos miembros de la clase trabajadora en el futuro y para tiempos de «vacas flacas». La  pérdida significativa de ingresos ha llevado a muchos trabajadores a tener que recurrir a sus ahorros para cubrir los gastos diarios. Se estima que un tercio de la población ha tenido que sacar dinero de sus ahorros o del plan de jubilación.

Catorce, 29% de los trabajadores que han vuelto a sus puestos de trabajo lo han hecho con salarios más bajos o con menos horas de trabajo. Muchos trabajadores que pudieron evitar el despido se ven obligados a trabajar en turnos más cortos y con salarios más bajos. Este es otro factor importante que causa un deterioro en el nivel de vida de la clase trabajadora.

Por último, se están realizando recortes en el gasto social. La falta de dirección y de apoyo federal han hecho que los gobiernos estatales y locales hayan tenido que soportar el mayor peso de la respuesta a la pandemia, ocasionando grandes gastos por parte de esas instituciones. Para recuperarse de esta situación, los gobiernos estatales y locales van a recortar los gastos futuros. Ya hemos visto amenazas en ese sentido en los estados de Illinois y de California. Obviamente, no se trata solamente de recuperarse de los gastos médicos extraordinarios. Los políticos capitalistas, que desde hace tiempo desean reducir los gastos sociales, pueden utilizar los costos de la pandemia como una excusa para los recortes previstos desde hace mucho tiempo.

Esta lista de los efectos del Covid sobre la clase obrera no es exhaustiva. Los diferentes efectos se superponen y se intensifican. Sin embargo, el punto principal es claro: la clase trabajadora estadounidense se encuentra en una situación muy desfavorable y difícil, con efectos negativos tanto sobre la confianza en sí misma como sobre la combatividad. Esto se puede observar en el bajo número de paros y huelgas registrados en este momento. En noviembre, no hubo huelgas continuas en ningún lugar de trabajo con más de 1.000 trabajadores. El resumen de fin de año de Labor Notes brinda una visión general clara y minuciosa.

Pero nuestra tarea no consiste solamente en evaluar y lamentar esta situación. Nuestra tarea es hacer algo al respecto. Los socialistas tienen por delante tres prioridades:

Uno, apoyar todas las acciones de los trabajadores y de las comunidades que luchan contra las reaperturas riesgosas y prematuras de los lugares de trabajo. Por ejemplo, el Sindicato de maestros de Chicago y sus aliados en la comunidad están luchando contra los planes de reapertura de las escuelas públicas del estado sin medidas de seguridad que protejan a los alumnos y al personal. Deberíamos seguir los consejos de los científicos de confianza, y no de la dirección.

Dos, apoyar las campañas para un programa de vacunación rápido y transparente. La incompetencia actual es inaceptable. Apoyamos las acciones por una distribución nacional organizada y equitativa de la vacuna. Los sindicalistas tienen razón; las industrias como la de la carne son lugares de contagio y deberían ser prioritarias. Los activistas por los derechos de los prisioneros tienen razón, las prisiones son también centros neurálgicos y deberían estar en primer lugar en la lista de vacunación.

Tres, como siempre, la solidaridad entre trabajadores ocupa el lugar principal de nuestra agenda. Aunque hoy las luchas sean pocas, todas las luchas de los trabajadores son importantes para nosotros. Son la esperanza del futuro. En este sentido, el apoyo a las luchas actuales de los trabajadores de la salud es una de las grandes prioridades para los socialistas en el comienzo de este año 2021. 

* Adam Shils es miembro del International Socialism Project en Chicago.

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