15 de mayo de 2021

En este día en que se cumplen 73 años de la Nakba (catástrofe) palestina, la Delegación Especial de Palestina en México denuncia la continua Nakba, cuya más reciente expresión son los ataques indiscriminados del ejército israelí y los colonos contra nuestro pueblo -tanto en Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza como contra los que viven en ciudades como Haifa, Lod y Jaffa, entre otras, desde antes de la creación del Estado de Israel-, y que hasta el momento han causado la muerte a más de 150 palestinos, incluyendo a 39 niños y 22 mujeres, además de alrededor de 2 mil heridos y más de 10 mil desplazados; estos ataques incluyen la destrucción de infraestructura, edificios habitacionales y de instituciones de atención pública, y un edificio que albergaba a medios de comunicación internacionales como Associated Press y Al Jazeera (para impedir que los medios publiquen lo que pasa en el terreno).

La actual situación de violencia (que comenzó en Cisjordania ocupada y no en Gaza como se pretende presentar) tiene su origen en la ocupación militar y en la política israelí de expansión, colonización y limpieza étnica en el territorio palestino ocupado, incluyendo Jerusalén Oriental y, en concreto, en la reciente intención de autoridades israelíes de desalojar a más de 500 palestinos de sus hogares en Sheikh Jarrah y Silwan, además del violento asalto contra la Mezquita de Al Aqsa y los manifestantes pacíficos durante el Mes de Ramadán, donde fuerzas israelíes atacaron a fieles palestinos con balas de goma, gas lacrimógeno y granadas de aturdimiento. Todo esto es parte de su intención deliberada de eliminar la identidad palestina de la ciudad de Jerusalén, y esta política racista ha resultado en la implementación de un régimen de Apartheid, como lo han denunciado organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, como B’Tselem y Human Rights Watch.

Esta limpieza étnica ha sido implementada por Israel desde hace 73 años, cuando más de 800 mil palestinos fueron desplazados, 531 pueblos y aldeas destruidas y más de 15 mil fueron asesinados a través de 70 masacres, y se aceleró con la ocupación militar israelí de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental, y la Franja de Gaza, que en unos días cumplirá 54 años.

A lo largo de este tiempo, Israel ha violado sistemáticamente el Derecho Internacional y múltiples resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a través de su política de construcción de asentamientos en el territorio palestino ocupado, el desalojo y destrucción de casas palestinas, la construcción del muro de segregación y el bloqueo inhumano de 14 años a la Franja de Gaza, entre muchas otras violaciones diarias.

Por citar algunos ejemplos de la indiferencia israelí ante el Derecho Internacional, la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad (2016) “Reitera su exigencia de que Israel ponga fin de inmediato y por completo a todas las actividades de asentamiento en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y que respete plenamente todas sus obligaciones jurídicas a ese respecto”; mientras que la Resolución 465 (1980) del Consejo de Seguridad “determina que todas las medidas tomadas por Israel para cambiar el carácter físico, la composición demográfica, la estructura institucional o el estatus de los territorios palestinos y árabes ocupados, incluyendo Jerusalén, desde 1967, no tienen validez legal”. En lugar de cumplir con lo dispuesto por estas resoluciones, todo el aparato israelí se ha concentrado en apoyar a los colonos terroristas para intensificar estas violaciones, aprovechando el tiempo para cambiar las realidades en el terreno.

Además, los bombardeos israelíes de los últimos días se suman a los crímenes de guerra perpetrados por Israel en Gaza en 2008, 2012 y 2014, en que miles de palestinos perdieron la vida y que ya son investigados por la Corte Penal Internacional.

Paralelamente a estas violaciones, que constituyen un verdadero terrorismo de Estado, Israel pretende presentar la legítima resistencia de nuestro pueblo y su lucha por la autodeterminación como “terrorismo”, con el objetivo de justificar sus periódicas masacres y su campaña de limpieza étnica en nuestro territorio.

Ante esta situación, es urgente que la comunidad internacional intervenga para detener inmediatamente esta nueva agresión militar israelí y garantizar protección al pueblo palestino, y que presione a Israel para que, en cumplimiento del Derecho Internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas, ponga fin a su ocupación militar de Palestina y respete el derecho de nuestro pueblo al establecimiento de su Estado libre e independiente, con Jerusalén Oriental como su capital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *