Jaime González

Ciudad de México, 23-12-2020

Correspondencia de Prensa, 25-12-2020

Desde principios de diciembre se ha incrementado la frecuencia con la que aparecen las críticas a la forma como el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, ha conducido los esfuerzos del gobierno mexicano para controlar la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, el día 9 de ese mes la prestigiada revista Science publicó en su sitio de Internet un artículo que intentaba equilibrar puntos de vista de expertos mexicanos que defendían, o bien criticaban la actuación del Subsecretario. 1

López-Gatell argumenta que el sistema de salud mexicano ha sido deficientemente financiado durante años, lo cual ha complicado los esfuerzos encaminados a rastrear la pandemia y a coordinar la respuesta. El argumento es parcialmente cierto, tal como lo plantee en el artículo «Pandemia y crisis hospitalaria», publicado a fines del pasado mes de julio en Unidad Socialista; sin embargo, el subsecretario deja a un lado el hecho de que el gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación (4T) mantuvo el presupuesto para salud pública en el mismo nivel en que lo habían mantenido los gobiernos anteriores, muy por debajo de lo recomendado por la Organización Panamericana de la Salud. Peor aún, el gobierno de López Obrador (AMLO) disminuyó el presupuesto que ya le había asignado al renglón de salud para el año 2019. 2 Este hecho es una de las claves para comprender por qué México quedó en último lugar en un estudio realizado por la agencia Bloomberg para determinar cuáles eran los mejores y los peores países para vivir durante la pandemia. 3

Estamos ante un problema político de primera magnitud, ya que el gobierno de la 4T fue más allá de los gobiernos neoliberales que lo precedieron en lo que respecta a descuidar la infraestructura médica y hospitalaria. La razón de ello es que la inversión en salud no está entre sus prioridades; o, por lo menos, no está entre sus prioridades inmediatas. Estas últimas fueron claramente expuestas por el presidente Andrés Manuel López Obrador en el informe trimestral que dio el domingo 5 abril. Para esas fechas ya era claro que la pandemia estaba avanzando muy rápidamente en México. Sin embargo, los proyectos predilectos de AMLO –el Tren Maya, el nuevo aeropuerto en Santa Lucía y la refinería en Dos Bocas, Tabasco– han ocupado su centro de atención, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había advertido de manera enérgica sobre la peligrosidad de la pandemia de COVID-19. Adicionalmente a los mencionados proyectos, los intentos por salvar a PEMEX de su crisis estructural han requerido una enorme inversión de recursos.

Muchas decisiones fundamentales sobre el curso a adoptar ante la pandemia fuero determinadas por la restricción presupuestal para el sector salud. Por ejemplo, el artículo en Science menciona que en lugar de seguir las recomendaciones de la OMS en cuanto a realizar de manera extensiva pruebas para detectar personas infectadas por el coronavirus SARS-CoV-2, López-Gatell decidió apoyarse en el sistema Centinela, que fue creado para dar seguimiento a brotes de gripe, y que se mostró seriamente insuficiente para dar seguimiento a la pandemia. El gobierno mexicano simplemente no estaba dispuesto a realizar los gastos necesarios para aplicar las pruebas y rastrear los contagios, actividades que eran indispesables para aislar los focos de infección. Por ello, el subsecretario y su equipo no han sido capaces de hacer predicciones realistas. Por ello, también, los expertos que fueron consultados por el autor del artículo de Science, y que adoptan posturas en defensa de López-Gatell, se conforman con decir que el subsecretario «está haciendo lo mejor que puede».

Para quien escribe las presentes líneas, lo anterior suena a un argumento lastimero que desvía la atención del hecho que López-Gatell es la segunda cara pública más reconocida de la 4T, y que ha defendido hasta las afirmaciones y actitudes más absurdas de su jefe, AMLO. Ese fue el caso, al principio de la pandemia, cuando el presidente de México instó a la población a continuar abrazándose, y seguir su vida como de costumbre.4 ¿Qué quiso decir López-Gatell cuando aseveró que «la fuerza del Presidente es moral, no de contagio»? Quizás ni él mismo lo sepa; pero queda claro que su apoyo a AMLO es incondicional, independientemente del desastre que ha venido ocasionando.

Emergencia sanitaria y confinamiento en la Ciudad de México

A mediados de noviembre, comenzó a repuntar la cantidad diaria de casos confirmados de COVID-19 en México. A finales de ese mes, había alcanzado el más alto nivel desde que inició la pandemia, y aún seguía creciendo. El 4 de diciembre había llegado a 12,127 casos confirmados durante ese día. 5

El 21 de diciembre el diario The New York Times publicó un artículo donde la editorialista Natalie Kitroeff denunció que el gobierno mexicano había manipulado la información sobre el porcentaje de camas ocupadas en la Ciudad de México en hospitales dedicados a atender paciente con COVID-19, así como la cantidad de ventiladores disponibles para atenderlos. 6 La razón de esta manipulación fue clara: el gobierno de la 4T se empeñó en mantener el semáforo epidemiológico en color naranja, y evitar a toda costa tener que adoptar medidas de confinamiento y control que pudieran afectar la economía, justo al inicio de la temporada de fiestas decembrinas.

La actividad comercial y de producción durante esta temporada es crítica para una gran proporción de la población, así como para los negocios. De ahí que el gobierno de AMLO haya sido reacio a iniciar un nuevo periodo de confinamiento y restricción de las actividades. Sin embargo, la manipulación de datos, conjuntamente con no querer reconocer la gravedad del crecimiento en el número de contagios y de muertes provocadas por COVID-19, ha conducido a empeorar gravemente la situación, al grado que enfrentamos una verdadera emergencia en el área metropolitana de la Ciudad de México.

Los hospitales ya están saturados, el personal médico y hospitalario está agotado y severamente afectado. Muchos enfermos graves están muriendo en casa, debido a que sus familias se han dado por vencidas en sus esfuerzos para encontrar camas disponibles en los hospitales.

El subsecretario López-Gatell, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum y el Gobernador del Estado de México Alfredo del Mazo se han visto obligados a anunciar que el semáforo epidemiológico nuevamente está en rojo. Para citar a la periodista investigadora Sara Pantoja en su artículo publicado en la revista Proceso del día 20 de diciembre, «La realidad se impuso ante las autoridades federales y locales». 7

El problema de fondo

A principios de abril, AMLO dejó pasar el momento en el que su gobierno debería haber reordenado sus prioridades, con el objeto de priorizar la atención a la pandemia. Esta última no va a desaparecer por arte de magia, y no es posible lograr una reapertura de la economía sin haber logrado controlarla y mantenerla por debajo de cierto nivel. Los constantes intentos del presidente de México por minimizar la gravedad de la pandemia, o de considerar que ésta había sido “domada”, tan sólo delataban su prisa por reabrir la economía. Están a la vista las consecuencias de las prisas de AMLO, acopladas con la tendencia del subsecretario López-Gatell a decirle a su jefe lo que él quería escuchar.

Ya están desarrolladas varias vacunas que han probado su eficacia para brindar una protección contra COVID-19, y grandes cantidades de personas están siendo inoculadas en otros países. Los casos de reacciones alérgicas a la vacuna aplicada en el Reino Unido y en los EUA han sido muy pocos.

Pero es necesario considerar que el proceso de aplicación de las vacunas para alcanzar a cubrir una mayoría de a población va a ser lento, y muy probablemente dicho proceso va a durar varios meses. Por lo mismo, urge que el gobierno de México cambie tanto de actitud como de estrategia, y proceda a concentrarse en las medidas necesarias para superar la emergencia. Por ejemplo, no existe un programa presupuestal para garantizar un ingreso universal para cubrir tanto a individuos como familias que han tenido que reiniciar un periodo de confinamiento y de restricción en las actividades económicas. De no atender estas consideraciones, la situación sólo podrá agravarse.

* Jaime González, militante de la Liga de Unidad Socialista (LUS), redactor del mensual Unidad Socialista .

Referencias

  1. Pérez Ortega, R. (2020). Mexico’s coronavirus czar faces criticism as COVID-19 surges. Science.
  2. Jiménez, H. (2020, May. 3). “4T destinó más a Pemex y guardó en Salud”. El Universal.
  3. Chang, R., Hong, J., & Varley, K. (2020, Nov. 24). “The Best and Worst Places to Be in the Coronavirus Era.Bloomberg”.
  4. López Obrador, Andrés Manuel. (2020, Abr. 5). Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su informe al pueblo de México, abril 5, 2020.
  5. Datos tomados del tablero publicado por el Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Johns Hopkins
  6. Kitroeff, N. (2020, Dic. 21). “Mexico Misled Citizens About the Severity of Coronavirus in its Capital.” The NewYorkTimes.
  7. Pantoja, S. (2020, Dic. 20). “Ya no podemos más.” Proceso, 2303, 6-9.

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