La soledad de Amlo

Unidad Socialista* – Editorial, junio 2022

A la Cumbre de las Américas convocada por Joe Biden a realizarse en Los Ángeles del 6 al 10 de junio, a una semana  antes que se realizara, AMLO todavía no decidía si iba o no a participar. Ya si va o no va su decisión será sin peso por todo el fiasco diplomático en que finalmente ha terminado esta situación.

La razón de todo este fiasco es la puja que AMLO (Andrés Manuel López Obrador) decidió realizar con Biden creyendo que reivindicándose como el portavoz de los países excluidos a la Cumbre por el imperialismo estadounidense lograría una victoria diplomática importante. Pero los propios presidentes de los países involucrados con sus decisiones de no participar en la reunión convocada por Biden, aunque los invitaran, han dejado solos a AMLO y también al presidente Fernández de Argentina, quien se unió a la puja mitad del camino.

En efecto Díaz Canel, el cubano dijo que no iría desde muchos días antes de la realización del evento, al igual que Daniel Ortega de Nicaragua que también dijo que no asistiría, éste  seguramente teniendo en cuenta que si entrara a Estados Unidos (EUA) ya no saldría debido a que tiene órdenes judiciales en su contra. Nicolás Maduro ni se diga, para empezar no es reconocido por Washington y no tiene tampoco las mínimas ganas de arriesgarse a otro posible arresto por parte de las autoridades yanquis, quienes son muy capaces de hacerlo.

La puja de AMLO al principio parecía una maniobra con posibilidades de éxito pero se demostró finalmente que se hizo torpe y descuidadamente con resultados nada exitosos. A Biden las demandas de AMLO ni lo preocuparon. Así lo demostró cuando no le prestó la atención que el presidente mexicano hubiera querido. Despachó al embajador Salazar como su representante ante AMLO y no a ninguno de los altos funcionarios del Departamento de Estado, La invitación oficial la recibió el 27 de mayo cuando estaba fechada desde el 21. Y también el asunto sacó a relucir aspectos que AMLO ni de lejos ha tomado en cuenta como son el carácter absolutamente impresentable de la dictadura de Ortega-Murillo en Nicaragua, un gobierno de Diaz Canel anquilosado que como se demostró en la protesta-rebelión popular del año pasado en Cuba ya no representa una vanguardia revolucionaria sino que es el trasero de una lucha histórica en decadencia. Y qué decir de Maduro como presidente de una Venezuela desangrada por millones de exiliados y desgarrada por su crisis económica. Tanta torpeza demostrada en estas maniobras diplomáticas no pueden sino reconocerse como propias de un presidente ignorante de la política mundial y sin la menor empatía hacia  los pueblos de estos países sometidos a gobiernos impopulares y dictatoriales. Como lo dijo un feroz crítico de la 4T son la expresión diplomática de un presidente “chamaqueado”.

Una verdadera cumbre de los pueblos de América solo será posible con la existencia de gobiernos que verdaderamente representen a estos pueblos, o sea, con gobiernos de obreros y campesinos y con un gobierno en Washington que no sea el representante de las políticas y las agencias imperialistas que explotan y dominan a América Latina. Estas metas no son ni serán las de AMLO y los obradoristas. Deben esperar a ponerse en práctica con un gobierno de los trabajadores de la ciudad y el campo por completo diferente y contrario a este de la 4T demagógico y al servicio del capitalismo violento y expoliador existente actualmente en México.

* Publicación de la Liga de Unidad Socialista (LUS).

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