Declaración de la Liga de Unidad Socialista (LUS)

A diferencia de hace tres años, “las elecciones más grandes de la historia” del país, las intermedias del próximo 6 de junio, no anuncian como lo hacían las presidenciales del 2019 un tsunami electoral avasallador del partido de Andrés Manuel López Obrados (AMLO), el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Aunque AMLO no es candidato en estas intermedias todos saben y ante todo lo considera él mismo, se trata de un referéndum de su gobierno de la Cuarta Transformación (4T). Con tres años en el poder ya no es posible evadir el juicio que significarán los resultados electorales con la coartada usada hasta el cansancio de que lo que se ha hecho o dejado de hacer en este periodo se debe adjudicar en su mayor parte a la herencia de violencia, corrupción, mal gobierno y represión de los gobiernos anteriores del PRIAN.


Un panorama desalentador


La abrumadora mayoría de los 32 millones que llevaron a AMLO al Palacio Nacional depositaron sus votos llenos de esperanzas de que el país iba a superar la terrible crisis que atravesamos. El crudo balance que se presenta a los electores el 6 de junio es des-alentador: la terrible violencia criminal devastadora (asesinatos, masacres, desapariciones, secuestros, robos, amenazas, extorsiones, fosas clandestinas, atentados) no se ha abatido en 2019 ni en 2020 y en el presente año continua sin parar a pesar de que el gobierno de AMLO creó una Guardia Nacional con varias decenas de miles de efectivos que incrementaron aún más el temible poderío de los militares que la controlan, tampoco se han abatido los odiosos feminicidios ni los asesinatos de periodistas y de líderes sociales a los cuales se deben agregar las varias decenas de candidatos a puestos de elección popular abatidos durante la actual campaña electoral; la situación económica no es tampoco mejor después de que en 2020 la economía sufrió la peor depresión en 90 años para colmo combinada con la pandemia de Covid-19 que azota al mundo entero y que se recrudeció por el mal manejo que hicieron de ella la mayoría de los gobiernos capitalistas entre los cuales destacó el gobierno de AMLO el cual reaccionó tardía y torpemente con el resultado de cerca de 225 mil muertos (según cifras oficiales) que colocan al país como el cuarto con más víctimas de la pandemia y otros tantos miles de contagiados la mayor parte atendidos por un sistema de salud precarizado por las políticas de austeridad que se han seguido de modo contraindicado ante la profundidad de la depresión económica que exige exactamente lo contrario o sea, políticas de gran inversión y gasto público en los sectores directamente relacionados con las necesidades populares.

El balance de la política económica de la 4T tiene resultados negativos y expresa una visión muy limitada y torpe de la actividad económica pues ante todo se ha concentrado en promover los megaproyectos específicamente de su gobierno, a saber, del tren maya, del aeropuerto internacional Felipe Ángeles y de la nueva refinería de Tabaco, cuya realización ha puesto en manos fundamentalmente del ejército.
Ante la necesidad del gobierno de justificar de algún modo su diferenciación con el grupo político hegemónico anterior elaboró una campaña de carácter básicamente propagandístico de una “lucha contra la corrupción”. Lo cual ciertamente ha significado roces y choques que han repercutido políticamente. La justificación primordial contra la corrupción ha tenido que validarse con la detención de varios chivos expiatorios del orden medio de los anteriores gobernantes del PRIAN. Pero el centro de la gran corrupción encarnado en los antiguos presidentes (en especial Peña Nieto), en los supersecretarios de los anteriores y del aparato fundamental de dominación de los líderes de las organizaciones de masas (los charros) sigue intacto.
Finalmente el acervo clave de la 4T que representaba el programa del asistencialismo vía las tarjetas a las personas de la tercera edad y a los jóvenes se ha hundido con las consecuencias de la cauda de empobrecimiento, desempleo y precariedad de la pandemia que se contabiliza en varios millones de nuevos pobres surgidos en los dos últimos años según lo han constatado los organismos encargados de la medición de la pobreza. Una verdadera catástrofe ante la cual las tarjetas de AMLO son del todo insuficientes.


La tragedia del Metro


Para culminar este desolador panorama nacional un mes antes de la jornada electoral, el 3 de mayo tuvo lugar la espantosa tragedia del colapso del convoy de la Línea 12 del metro de la Ciudad de México con saldo de 26 muertos, muchos heridos y un impacto social devastador. El Metro es el sistema de transporte fundamental para la realización de sus actividades de seis millones de trabajadores que lo usan varias horas diariamente. La tragedia ocurrida en Tláhuac, corazón de una de las regiones más densamente pobladas del cinturón oriental proletario de la gran metrópoli afecta directamente a la base urbana masiva del apoyo de AMLO desde hace más de 20 años. La tragedia del Metro que éste último no ha podido adjudicar a sus predecesores del PRIAN por ser una (pésima) construcción realizada enteramente bajo los gobiernos metropolitanos encabezados por líderes pertenecientes a su corriente política ha sido un golpazo cuyo tremendo impacto seguramente repercutirá en las urnas.


Pugnas interburguesas


Las campañas electorales para la cita del 6 de junio se han caracterizado por numerosas y diversas pugnas interburguesas: entre líderes, entre corrientes y entre partidos. El golpe asestado en 2018 con la victoria de AMLO a la diarquía partidaria del PRIAN que durante casi cuarenta años fue la expresión política fundamental de la clase capitalista tanto de su fracción nacional como de los grupos imperialistas, en especial estadounidenses, ha tenido como consecuencia la exacerbación de las pugnas entre sus diferentes sectores. El resultado ha sido la instauración de un clima de tensión político que el presidente alimenta todos los días con sus conferencias matutinas en las que despliega su espíritu belicoso sin freno alguno. Las pugnas de AMLO se dan en todos los horizontes: con los periodistas críticos, con los jueces que bloquean las iniciativas de sus leyes sobre las industrias eléctrica y del petróleo, con instituciones autónomas, en especial con el Instituto Nacional Electoral (INE) preparándose para liquidarlo y culparlo de fraude en los resultados en que Morena sea derrotado y con ciertos gobernadores tanto panistas como priistas. Pero cuidadosamente AMLO despliega sus pugnas en el ámbito del estado, sin sobrepasarlas y respetando las reglas del “estado de Derecho”, lo cual plantea tajantemente la cuestión de la perspectiva conflictiva del periodo post electoral durante la segunda mitad del sexenio obradorista en el cual los brotes de pugnas y choques agravarán aún más las tensiones del clima político. Este será el caso ante todo con respecto a las relaciones del gobierno de AMLO con el entorno imperialista, con el cual hasta el momento ha logrado mantenerse en buenos términos, en especial por su total servilismo con Trump. El escenario será muy diferente en los próximos años como se ha podido apreciar con el tremendo ataque a AMLO de The Economist la publicación insignia de los poderosos negocios financieros de Londres y Wall Street.

La gran amenaza que señalan estas pugnas es que los sectores burgueses chocan cada vez más con la tendencia autoritaria de la centralización del poder político en el Ejecutivo el cual a su vez tenderá a apoyarse cada vez más en los militares. La injerencia también cada vez mayor de los militares en asuntos fuera de sus cuarteles se ha pronunciado durante el gobierno de AMLO y en estas elecciones ya se expresa en las numerosas candidaturas a diputados y sena-dores de militares retirados con la total aprobación del secretario de la Defensa Nacional. Un ominoso proceso que la política de AMLO provoca irremediablemente.


Volatibilidad electoral

Hace unos meses muchos consideraban y por supuesto los de Morena en primer lugar que su triunfo el 6 de junio era inevitable y sólo refrendaría lo conseguido en el 2018. A una semana de las elecciones el panorama electoral no es tan contundente. Ciertamente la mayoría de las encuestas dan hoy a Morena la victoria pero no de la forma aplastante que se creía a principios de año. Dos cosas han sucedido durante ese tiempo que han añadido más imprevisibilidad a una jornada electoral burguesa que de por si se caracterizan por la volatilidad misma.
Primeramente, la dirección de Morena ha sido un desastre en la selección de sus candidatos y en el manejo de las contradicciones con sus propios afiliados: ha demostrado ser un partido tan antidemocrático y corrupto como eran y siguen siendo los del PRIAN. Esta situación está permitiendo que precisamente dicha oposición pueda aspirar a ciertos triunfos no tanto por su fuerza sino por las pifias de Morena. El caso de sus candidatos a gobernadores es un buen ejemplo. Tres de ellos que hace meses se consideraban imbatibles hoy están prendidos de una suerte que les puede ser adversa.
El primero es el de Sonora, Alfonso Durazo, quien después de su dirección fantasmal de la Seguridad Nacional ha mostrado que como futuro gobernador de su estado natal es un completo novato cuya debilidad le ha dado ínfulas a los desprestigiados candidatos opositores del PRI. La otra es la candidata por Nuevo León que al inicio de la campaña encabezaba las encuestas por mucho y un mes antes de las elecciones reventó cuando fue balconeada como amiga y seguidora de un orate criminal estadounidense que extorsionaba y explotaba a sus seguidores y seguidoras y que hoy está refundido en una prisión sentenciado a cadena perpetua. Y el peor caso es el del precandidato a gobernador de Guerrero Salgado Macedonio, personaje impresentable como violador acusado por varias mujeres y cómplice de delincuentes narcos según varias versiones de periodistas. Defendido hasta el final por AMLO y el dirigente de Morena Mario Delgado, el INE lo dejó fuera de la carrera a gubernatura por su infracción de leyes electorales. Pero el escándalo no acabó con su eliminación como candidato pues él en un acto de nepotismo puro designó a su hija como la persona que lo sustituyera.
El otro proceso que le ha quitado fuerza a Morena es la elección de la Cámara de Diputados. Aquí la situación enfrenta un gran problema pues una abrumadora mayoría de diputados han decidido reelegirse, lo cual no es lo mejor que le hubiera sucedido a Morena. En este renglón las encuestan si rebajan las dimensiones del triunfo morenista: lo calculan en un poco más del 40 por ciento, lo cual le da a Morena una mayoría simple pero no la calificada de más del 50 por ciento que sólo alcanza con el concurso de sus partidos aliados el PT y el impresentable Partido Verde que se vende al mejor postor.
Nuestra Liga de Unidad Socialista (LUS) junto con los camaradas del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), el Movimiento al Socialismo (MAS) y el Grupo Socialista Obrero (GSO) conformamos a fines del 2020 un Frente de Izquierda Anticapitalista (FIA) reivindicando en una plataforma los principios de la independencia de clase democráticos, socialistas e internacionalistas para confrontarlos a los de los partidos patronales de la oposición burguesa. Nuestra propuesta era levantar una precandidatura independiente a una diputación federal por el distrito 23 de la Ciudad de México representada por Flora Aco, trabajadora estatal reinstalada luego de una ardua lucha y miembro del MTS acompañada por Leda Victoria, trabajadora de la educación y militante del MAS. Luego de una gran campaña militante realizada en medio del pico de la pandemia por las restrictivas normas del Instituto Nacional Electoral, nos negaron el registro, en el marco de la histórica proscripción contra las organizaciones de izquierda y los trabajadores del antidemocrático régimen mexicano. Pero estamos orgullosos de plantear, ante los trabajadores, las mujeres y la juventud, una bandera de independencia de clase, que en este 6 de junio se continúa diciendo claramente que para las y los trabajadores ninguno de los candidatos y partidos con registro representa una alternativa.


Total ausencia proletaria


Ninguno de los partidos representa, expresa ni tiene sus raíces en el seno del proletariado y de las masas oprimidas y explotadas. Entre los cientos de candidatos y candidatas postulados por todos los partidos hay representantes de la burguesía, de la pequeña burguesía y de sectores medios que expresan ideas y posiciones por completo favorables a los intereses capitalistas. Entre los candidatos de Morena hay antiguos priistas, antiguos panistas, antiguos perredistas e innumerables nuevos oportunistas. Los liderazgos de todos estos partidos, de nuevo incluido Morena, han sido antes miembros e incluso dirigentes del PRI, del PAN, del PRD, del Movimiento Ciudadano y de otros partidos burgueses. Los intereses y las metas de la clase obrera y de sus aliados están ausentes por completo de los objetivos y los intereses de Morena y de los demás partidos participantes en estas elecciones.


La lucha anticapitalista y socialista es el camino


Los próximos días, meses y años serán decisivos. Las luchas que se anuncian están señaladas en los acontecimientos que hemos presenciado y también padecido. Por ejemplo, la catástrofe del desplome del Metro en Tláhuac plantea que los trabajadores de esta red de transporte crucial para los habitantes de la Ciudad de México deben tomar el control de la misma pues no puede seguir en manos de sus torpemente criminales actuales dirigentes. El control de los trabajadores del Metro de este crucial sistema de transporte para el bienestar ciudadano es urgente y esto sucede en todos los demás rubros de la economía. El sistema capitalista en México sólo garantiza más desempleo, salarios de hambre y jornadas de trabajo aniquiladoras de la salud de los trabajadores. La tarea de conquistar el poder por los trabajadores para construir un nuevo México es el objetivo que debe guiarnos a los socialistas y revolucionarios
La gran tarea de todos aquellos que nos consideramos luchadores socialistas y anticapitalistas es la de forjar la organización que avance y se convierta en el gran partido de los trabajadores que unido y combatiendo con los sectores populares en las calles y en las huelgas consiga las victorias que convertirán a nuestro país en el país democrático, igualitario, independiente e internacionalista que merece el pueblo de México.
La unidad solidaria, fraternal, democrática y socialista que puede forjarse ya desde hoy entre los diversos grupos que compartimos en México los principios del socialismo revolucionario nos hará más fuertes para enfrentar los grandes desafíos que están ya vislumbrándose en el cercano horizonte.
Nuestra lucha es internacionalista. No podemos verla separada de lo que ocurre ya hoy mismo en otros pueblos que como los de Colombia y Chile se enfrentan a problemas que son muy parecidos a los que enfrenta el pueblo mexicano. Con los trabajadores del pueblo multiétnico de Estados Unidos nos unen también luchas en las cuales ya se encuentran junto a ellos millones de trabajadores mexicanos o de origen mexicano.


¡Adelante hasta la victoria!
¡La lucha socialista y anticapitalista es el camino!
¡VENCEREMOS!

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