PETROLEO Y BONAPARTISMO: UNA PROEZA OBRERA CONTRA EL CAPITAL

De la conquista radical de Cárdenas a la encrucijada de Obrador

Alvaro Vázquez Sabino

Nosotros, los marxistas, sabemos bien lo que es y significa el estado. No es precisamente una imagen pasiva de los procesos económicos, como se lo representan de un modo fatalista los cómplices socialdemócratas del estado burgués. El poder público puede desempeñar un papel gigantesco, sea reaccionario o progresivo, según la clase en cuyas manos caiga. Pero a pesar de todo, el estado será siempre un arma de orden superestructural. El traspaso del poder de manos del zarismo y de la burguesía a manos del proletariado, no cancela los procesos ni deroga las leyes de la economía mundial”.

León Trotsky, La Revolución permanente

A simple vista se puede advertir que los años treinta fueron una década vertiginosa y devastadora en todos sentidos, a saber, surgió la peor crisis capitalista de la historia que estalló desde 1929 y que sacudió hasta sus cimientos a los estados a nivel planetario; fue escenario de la génesis, ascenso de la peor lacra de la humanidad como lo fue el nazismo y fascismo en Alemania; la consolidación plena del imperialismo guerrerista y el gran capital financiero, lo que constituye su arma más letal contra la humanidad laboriosa; y la el verdadero rostro criminal de los imperialistas, el estallido de la segunda guerra mundial.

El imperialismo y su arma más terrorífica

Si bien, el carácter del imperialismo alcanzó su nueva estructura con la generalización de los monopolios y el capital financiero –la fusión del capital bancario con el capital industrial– fue hasta que en un proceso de una concentración extrema de capital junto a una gigantesca acumulación de capital monetario en unos cuantos países que generó un descomunal proceso del crédito, de exportación de capitales, a los países dominados. Exactamente lo mismo ocurre en la función del imperialismo al intervenir para mantener las condiciones de valorización del capital cuando el ciclo de valorización de acumulación ha terminado con el objeto impedir la libre acción de la ley del valor y garantizar al capital, de un modo completamente artificial, las condiciones para la valorización en la producción.

En los países industrialmente atrasados el capital extranjero desempeña un papel decisivo. De aquí surge la relativa debilidad de la burguesía nacional con relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales del poder estatal. El gobierno vira entre el capital doméstico y extranjero, entre la débil burguesía nacional y el proletariado relativamente poderoso. Esto le confiere al gobierno un carácter bonapartista sui generis. Se eleva, como si dijéramos, ya sea haciéndose el instrumento del capitalismo extranjero y atando al proletariado a las cadenas de una dictadura policíaca, o maniobrando con el proletariado o incluso yendo tan lejos como para hacerle algunas concesiones, ganando así la posibilidad de conseguir una cierta libertad hacia los capitalistas extranjeros

Trotsky ya señalaba a la exportación de capitales imperialistas desde las metrópolis a los países atrasados como elementos que desestabilizaban al nivel político, sufriendo el estado nacional un vuelco. Esta fuerza del imperialismo es la que genera que el estado realice su tarea de “arbitrar, ejecutar y garantizar” las condiciones económicas y sociales dominantes, respecto a fuerzas nacionales e internacionales.

Agotamientos de los recursos petroleros de Estados Unidos

Durante décadas de sobreexplotación de crudo en los Estados Unidos, en 1970 resintió un agotamiento de sus reservas de petróleo y gas natural, donde a su máximo índice productor de hidrocarburos en 1970 de Estados Unidos, vino el descenso, el cual se combinó con una crisis capitalista de sobreproducción que desembocó en una recesión generalizada en 1974. Esto precipitó una caída de la tasa media de ganancia. Un año antes de esta recesión los precios del petróleo aumentaron a causa de la guerra del Kippur, seguida de una guerra comercial del crudo. En este sentido, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) lanzó un embargo a las exportaciones de crudo de EE.UU. propiciando una aguda risis de escasez del hidrocarburo, golpeando su economía y su modelo energético petrolero. Pero aún faltaba 1979, cuando el triunfo de la revolución de Irán eliminó el control que tenía Estados Unidos del petróleo iraní. Como sea, desde el 2008 la producción petrolera mundial está alcanzando su máximo y no tardará en iniciar su descenso, aunque sigan contándose cuentos sobre proyecciones de descubrimientos fabulosos en aguas profundas, sin mencionar sus dificultades tecnológicas.

Los rescoldos de la revolución campesina fueron usados por Cárdenas Una acción radical de un gobierno bonapartista en defensa del petróleo nacional que convocó a la movilización obrera y popular estaba determinada por la crisis económica que como nunca antes afectó fuertemente la capacidad exportadora de estos países y por el malestar social de una población con mil y una carencias, los radicalismos políticos encontraban el terreno fértil en poblaciones coléricas y rebeldes. Fue precisamente durante este momento histórico excepcional en el que se desarrolló el sexenio cardenista: iniciado en 1934, cuando el país comenzaba lentamente a recuperarse de la depresión de 1929, llegó a su cúspide en el año axial de 1938 con motivo de la expropiación petrolera, e iniciando su declive precisamente con los problemas de la sucesión presidencial de 1940 en el final de su mandato. Los trabajadores petroleros entraron en acción realizando verdaderas proezas en la lucha por la defensa del petróleo y de sus derechos históricos justos al estallar la huelga por sus propias reivindicaciones obreras en contra de las arbitrariedades y la violación constante de sus derechos laborales por las compañías estadounidenses e inglesas, entre otras.

Una clase obrera entra en acción con un gobierno bonapartista radical

El 20 de agosto de 1935, previo a hazaña progresiva de Lázaro Cárdenas de la nacionalización petrolera, había nacido el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

En esta década histórica extraordinaria, al calor de la defensa del petróleo, la nueva organización de trabajadores sindicalizados de la STPRM tomó en sus manos la tarea de defender sus derechos y escasas prestaciones para exigir en noviembre de 1936 a los grandes consorcios imperialistas firmar un contrato colectivo para incluir mejoras salariales y el reconocimiento de organización sindical nacional respecto a la titularidad de la contratación y despido de los trabajadores mexicanos. Un rotundo rechazo de las matrices petrolera en las metrópolis encendió de golpe la unidad y la conciencia proletaria de que no había marcha atrás y debían dar primer paso a la acción colectiva de estallar la huelga nacional, la cual estallaron en mayo de 1937. Pero la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje maniobró caracterizando el conflicto de nivel económico y propuso una comisión exprofeso de peritos que analizó el estado financiero de monopolios petroleros foráneos determinaron un aumento salarial a los obreros con un monto de 26 millones de pesos. Otra vez el rechazo de las compañías extranjeras a esta resolución, acudieron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, en demanda de amparo; acción jurídica que fue rechazada por las autoridades.

Los monopolios extranjeros, que obtenían enormes riquezas a partir de la plusvalía que extraían a la clase obrera en la explotación del petróleo mexicano, se declararon en rebeldía para no acatar el fallo de la SCJN. Esta fue la gota que derramó el vaso, la razón necesaria y suficiente para que la clase obrera impulsara la huelga a su máxima presión y Cárdenas tomara la decisión de nacionalizar la industria petrolera el 18 de marzo de 1938.

La función del estado bonapartista es la dominar y encauzar a las masas En tiempos de crecimiento económico las masas obreras realizan pasivamente el duro trabajo diario, son mercancías para la explotación, sometidos a la poderosa fuerza cotidiana. Pues ni la policía, jueces, capataces pueden contener a las masas sometidas gracias a la necesidad cotidiana de trabajar. Tal costumbre social que beneficia al capital sin sobresaltos.

Pero también es un riesgo para los capitalistas, porque al movilizar al pueblo trabajador, empuja de su indolencia a las capas más atrasados e ignorante para los objetivos políticos y económicos que requiere su gobierno, incluso a costa de otorgarles algunas concesiones.

La revolución es un proceso que pertenece a la superestructura. Aparece de manera autoritaria, pero no altera el proceso económico ni sus leyes fundamentales. El estado, por su parte, no es un ente neutral, pero también pertenece a la superestructura, que sirve para tareas progresivas o retrógradas, según las manos en que caiga (Trotsky, para vox populli). Los gobiernos bonapartistas seniles” corresponden al desarrollo de los capitalismos tardíos por ejemplo son el caso de Alemania después de Hitler y Francia después del Frente Popular.

La expropiación petrolera llevó a Trotsky a su análisis político.

Para Trotsky “la expropiación petrolera era en gran medida una acción de autodefensa nacional. A pesar de que impulsó tareas de carácter progresista como el reparto agrario, nacionalizó ferrocarriles y la reforma educativa; el estado posrevolucionario de Cárdenas decidió integrar a la dirección sindical, y con ello, desde su nacimiento, a la clase obrera, someterla a una sujeción política al estado moderno. Es decir, a pesar de que enfrentó a los monopolios petroleros extranjeros. Cárdenas sentó las bases del partido oficial, controló y hegemonizó al movimiento obrero y lo aglutinó en una central sindical bajo el control estatal y desvió al movimiento a los grilletes del partido oficial. En síntesis, aunque mantuvo sus contradicciones con una parte de la burguesía, su política económica se esmeró en consolidar las bases estructurales capitalistas que fortalecieron y desarrollaron una burguesía nacional débil y sin proyecto político ni la capacidad para conquistar su autonomía frente al dominio económico estadounidense. Aquí entre paréntesis recordar la difícil situación del proletariado después de la revolución mexicana donde su participación en los centros urbanos fue casi nula. Por su parte, los campesinos pobres verdaderos triunfadores de la revolución quedaron exhaustos, traicionados, sin tierra y en una miseria total.

Un progresista Obrador cuyo mejor mérito es su demagogia particular

En efecto, el régimen político de Obrador desestructura las relaciones sociales, las desarticula, las desorganiza para reorganizarla acordes a una idea de dominio social y político de largo plazo a manos de una reducida camarilla. El papel histórico del bonapartismo consiste en la modernización de la sociedad. La “revolución desde arriba” emprendida por los caudillos demagogos para un cambio de las condiciones sociales para la reproducción del capital.

Como polos opuestos, se atraen hasta distinguir sólo diferencias mínimas. Obrador y Calderón comparten la misma visión –ante la declinación de la producción petrolera– tanto de mantener el uso del petróleo que está en aguas profundas para resolver los inmensos problemas de nuestro país, como de ser profundamente anticiencia y no creyentes de los riegos del calentamiento global. La quema principalmente de petróleo, carbón, combustóleo y gas en la industria eléctrica, automotriz, etc., origina los dañinos ácidos nítrico y sulfúrico a los seres humanos y los suelos. También coinciden en que los recursos petroleros deben desarrollar la economía siempre estancada y procurar el proceso de acumulación de capital máximo y la infraestructura y el gasto del régimen político-electoral, y que la clase dominante continúe pagando irrisorios impuestos. Y ambos prefieren una clase obrera pasiva, contemplativa.

La deuda de Pemex it´s too big to fail (demasiado grande para dejarla caer)

Pemex aporta más del 38 por ciento del presupuesto federal. Cantarell y la Cuenca de Burgos con exención de impuestos y sometidas a una sobreexplotación irracional. En esta última han dominado Repsol principalmente, y en segundo lugar estaban Halliburton, Schumberger, y finalmente con un peso reducido estaban Unión Fenosa, Chevron Texaco y Royal Dutch-Shell.

El inmenso endeudamiento de Pemex es de graves repercusiones para el país

Obrador lo niega, pero sus decisiones sólo ponen mayor tensión a la deuda nacional. Ni con el refinanciamiento de sus pasivos de corto plazo se logrará mitigar la terrible situación. De hecho, Pemex es la petrolera más endeudada a nivel mundial. Los más de 110 mil millones de dólares de deuda se comprenden mejor sabiendo que el 90% corresponden a inversionistas internacionales y que un 80% están contratados en dólares, sin mencionar que los tenedores de estos bonos corresponden a los fondos más poderosos del mundo, a saber, Federal Retirement Thrift, New York State Common, Canada Pensión, mientras que entre los hedge funds se encuentran BlackRock, Bridgewater Associate, Blackstone, Carlyle Group y Man Group. Hay un vínculo de dependencia entre los apoyos fiscales y financieros gubernamentales y su relación con la calificación de deuda soberana con pésimos resultados operativos en tres trimestres consecutivos. La tarea recuperadora y sanadora luce imposible. Sobre todo, porque en diciembre pasado Fitch demostró la necesidad de que el gobierno inyecte mayores recursos. Tampoco con la reducción de la carga fiscal de más de 3.5 mil millones de dólares y una micro capitalización de 1.5 mil millones de dólares habrá relativa mejora. Mucho menos con la ley Monreal serviría para meter dinero sucio a Banxico y desde ahí utilizarlo para capitalizar a Pemex puesto que la deuda determina toda la política económica del gobierno mexicano. La crisis es inminente y sacudirá al país, y los países acreedores.

Tiempos de proezas proletarias pondrán a prueba al país de nuevo

Todas las condiciones se conjuntan lentamente en una crisis combinada económica, social, sanitaria, seguridad y ambiental que pondrán al frente de la historia para que la clase obrera, el proletariado y sus aliados naturales resuelvan esta crisis múltiple. Para que el pueblo de México conquiste una nueva economía, una nueva relación de respeto con el ambiente, donde las mujeres conquisten sus derechos plenos como género y gestionen los principales bienes públicos y decidan sobre todo lo que respecta a su cuerpo, sentimientos y tiempo libre. Un camino que será arduo pero gratificante. La gran tragedia del pueblo mexicano trabajador es sufrir derrotas y seguir procesos y gobiernos que no nos representan. No hay un sinnúmero de trincheras, en una sola, única: donde cabemos los que luchamos contra todo lo que oprima, explote, denigre y envilezca al ser humano. Separados sólo alargaremos el sufrimiento, dolor y muerte. Unidos es una posibilidad concreta. Somos millones de trabajadores del campo y de las ciudades en México, en Estados Unidos y América Latina, y a escala planetaria. Las mujeres ya se pusieron en marcha, apresuremos el paso para estar a su lado apoyándolas en su triunfo, en tiempo corre a nuestro favor. Construyamos teoría y práctica en la democracia obrera, feminista, ambientalista, internacionalista, no partimos de cero.

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