QUIENES SOMOS

La Liga de Unidad Socialista (LUS) fue fundada en abril de 1996 en la Ciudad de México por un grupo de alrededor de 20 personas provenientes de varias entidades de la República. Nuestros objetivos eran –y siguen siendo– la reivindicación y el rescate de los principios, el programa y las prácticas del socialismo revolucionario y democrático.

La palabra “socialismo” ha sido interpretada de muy distintas maneras, y es necesario explicar qué queremos decir con ella. Lo primero a destacar es que a corto plazo aspiramos a disminuir sustancialmente las diferencias abismales que hoy existen entre el nivel y la calidad de vida que gozan los ultra privilegiados capitalistas –quienes son dueños y señores de las finanzas, la industria, los servicios y de la mayor parte de la producción agrícola y ganadera– en contraste con las limitaciones, privaciones, inseguridad y falta de oportunidades que sufre la enorme mayoría de la sociedad; es decir, las mujeres y los hombres que componemos la población trabajadora, campesina, los pueblos originarios, así como quienes sufren del desempleo y del subempleo, y de contrataciones en condiciones precarias. En suma, los socialistas consideramos que es indispensable realizar un cambio profundo en el sistema de propiedad actual, así como en la forma de gobierno antidemocrático que lo sustenta, para que la población oprimida y explotada que compone la enorme mayoría de los habitantes de México seamos los protagonistas de los cambios necesarios para elevar nuestro nivel de vida y de una transformación completa de las relaciones sociales actuales. En resumen requerimos de la instauración de un conjunto de condiciones y oportunidades para el pleno desarrollo de nuestro potencial humano. A largo plazo, el cambio que planteamos debe conducir a la eliminación de las diferencias entre las clases sociales, así como de las distintas formas de opresión y explotación, que son la fuente de los males que hoy nos azotan despiadadamente.

Un cambio de la magnitud necesaria para emprender el camino hacia el socialismo democrático por el que luchamos requiere la organización y educación política de las mujeres y los hombres en disposición de participar en los movimientos y luchas que inevitablemente brotan en nuestro país. Entre estos movimientos podemos destacar los siguientes:

Las mujeres que han salido a manifestarse en contra de los feminicidios, así como por los derechos y la liberación de la mujer

El creciente movimiento contra las desapariciones forzadas

La lucha por los derechos humanos y en contra de la creciente militarización.

La lucha de los pueblos originarios por sus derechos y en defensa de sus recursos y territorios.

Las luchas obreras y de la población trabajadora en general por la independencia y democracia sindical, por salarios justos, contra los despidos y contra la precariedad en la contratación.

Las luchas de la juventud por una mejor educación y por mayores oportunidades.

La lucha de las comunidades e individuos LGBTT++ – mujeres y hombres homosexuales, personas transgénero, así como de quienes no se conforman con los estereotipos de vestimenta y comportamiento impuestos por la sociedad actual– por sus derechos.

La defensa de las áreas naturales y por la conservación de áreas protegidas y especies en peligro de extinción.

La lucha por iniciar ¡ya!, a gran escala, la transición hacia el uso de formas de energía limpias y sustentables.

La Liga de Unidad Socialista hace suyas cada una de estas luchas, al mismo tiempo que tratamos de propagandizarlas y extenderlas. Es indispensable luchar de manera decidida por las demandas de estos movimientos; pero es indispensable también recoger las enseñanzas que nos brinda la historia de los movimientos sociales, tanto a nivel nacional como internacional. La conjugación y unidad de las fuerzas sociales que buscan justicia tanto económica como social y jurídica es nada menos que la matriz donde se formarán las fuerzas que harán posible el poder independiente, democrático y libertario, que es el único capaz de realizar el derrocamiento del poder del capital, de su Estado y sus partidos.

Somos internacionalistas pues esta lucha de nuestro pueblo en México es la misma de todos los hombres y mujeres oprimidos y explotados del mundo entero, cuya solidaridad hará posible la instauración de una nueva sociedad, en la que reinen las verdaderas libertad, igualdad y fraternidad por las que la humanidad ha luchado desde siempre. Un mundo sin explotación, ni opresión en el que todos los hombres y mujeres seamos hermanos y hermanas.

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